Ir al contenido principal

ROSA ROMOJARO, PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA "ANTONIO MACHADO EN BAEZA" 2010.

 Fotografía de A. J. González


El poemario Cuando los pájaros, de Rosa Romojaro Montero, ha resultado ganador de la decimocuarta edición del Premio Internacional de Poesía 'Antonio Machado en Baeza' que se convoca cada año en Baeza. El jurado ha destacado de la obra su "mesurado decir, el frecuente distanciamiento del yo poético o personal, su inserción en la tradición del verso libre muy musical con algunas muestras de verso medido que refuerzan los valores expresivos del resto del libro, donde se pone de relieve la palabra como elemento de salvación a la vez que reitera determinados símbolos, como los pájaros o el mar, que adquieren distintos significados de acuerdo con la situación que cada texto plantea".

De Rosa Romojaro ha escrito Ángel L. Prieto de Paula lo siguiente: 

"En la batahola de la poesía española de finales del siglo XX y comienzos del XXI, Rosa Romojaro (Algeciras, Cádiz, 1948) tiene difícil acomodo. Sus peculiaridades vienen dadas, en primer término, por una depuradísima dicción, que no cede al azar o al descuido en la manufactura del poema, ni siquiera a los vuelos de las imágenes; y en segundo término, por su carácter diríase que emblemático, en cuanto que el poema aparece como un artefacto cuya organización intelectual debe a menudo ser descodificada según los modos de cierta literatura seiscentista para que rinda la emoción y belleza que habitan ese jardín -el suyo- "cerrado para muchos". Pero su tesitura barroca no la lleva a ningún tipo de exuberancia. Por el contrario, esta poesía se pronuncia con gran concisión lingüística; también en lo relativo a la secuencia argumental y al despliegue de las emociones, que sólo con cuentagotas destilan hacia el exterior. Tal es, en fin, la paradójica contextura de esta poesía, de una riqueza que se queda en el arca, pero que se sabe ahí; y de un despliegue imaginístico muy notable, aunque obediente a un orden conceptual que lo sujeta a cauce. Es precisamente este orden el que termina apuntando a Jorge Guillén, un poeta a cuyo universo plenario se alude varias veces: "Todo en orden: septiembre", dice la autora en un poema; "Todo en el aire es perro", en otro (en sendas recreaciones de versos paradigmáticos del vallisoletano).
No es, con todo, Rosa Romojaro una remedadora de ninguno de los poetas en que ha bebido. Así, aunque su poesía es guilleniana por la sobria fluencia emocional, su naturaleza finamente sensitiva y hasta visual la salva de la sequedad intelectiva y del a veces descarnado sistematismo del maestro; y aunque muestra familiaridad con los artificios métricos barrocos, tienen los suyos un valor instrumental, pues no pretenden atraer la atención hacia sí en detrimento del efecto general del poema.
Hay muchos motivos literarios en esta poesía, sí; pero su inserción no es acarreo de bellezas embalsamadas, como a veces sucede con la "poesía de profesor", sino un modo, rigurosamente contemporáneo por la actitud y el lenguaje, de repensar y re‑sentir emociones ya no amortajadas en el papel, sino vivas de nuevo, otra vez actuantes. Las citas intertextuales crean su propio contexto y a veces contravienen el sentido originario; es el caso de Guillén, de Antonio Carvajal (el poema "Ratas en el jardín" remite al libro de éste Tigres en el jardín) o de otros muchos. Lo mismo puede afirmarse de la actualización de mitos grecolatinos o de estampas culturalistas cuyos sentidos están sólo esbozados, o ni siquiera esbozados, en su presentación antecedente: el de "Dánae" es un ejemplo digno de mención como camafeo de lánguido y muelle erotismo; también la recreación sensual del martirio de San Sebastián en "Cámara lenta"; o la desautomatizadora relectura de diversos loci clásicos en "A lecturas de Ovidio infiernos particulares".
Más, mucho más que discípula aventajada de tales o cuales modelos, su poesía se distingue por ciertas negaciones: de la palmariedad expositiva, que la aleja del referencialismo; de la ilación argumental, que la separa del poema como trasunto metrificado de una historia (ello a pesar del componente narrativo indudable en buena parte de su poesía); y de toda forma de obviedad sentimental. Lo cual sería casi poco si no mediara una máquina versificatoria perfectamente engrasada, aunque, también a este respecto, el dominio de los recursos se detiene un momento antes de tocar en el alarde manierista.
La poesía de Rosa Romojaro es eminentemente moderna, pues ni tiende a confirmar en la percepción de los lectores lo que éstos ya tienen marcado a sangre y tinta por la tradición, ni su fidelidad a los modelos le impide renunciar a su universo personal, en el que cada enunciado pone en cuestión esos mismos modelos, mediante una quiebra de las expectativas que da como resultado una escritura no complaciente, frecuentemente quebrada, con elipsis ocasionales, escarpada y abrupta. Todo lo cual hace del lector no un ser anuente, sino corresponsable del poema, que debe escoger uno de los diversos caminos que se le abren, y que pocas veces concluye su lectura como lo haría el lector cómplice, conocedor secreto o expreso de los recursos y las intenciones de la autora.
Si sus primeras entregas (Secreta escala, 1983; Funambulares mar, 1985) inician cursos plurales de poetización que van a desembocar en Agua de luna (1986), en La ciudad fronteriza (1987) se compactan todas esas líneas en un canto declinante, como es propio de la poesía de las pérdidas, a pesar de los tirantes del estrofismo y del freno con el que la autora embrida el patetismo y la desolación. Alcanza la poeta su madurez en Poemas sobre escribir un poema y otro poema (1999), síntesis del maridaje entre la existencialidad y la reflexión poética sobre la misma. Este dominio se prorroga en Zona de varada (2001), dueña absoluta ya la autora de la panoplia instrumental que también utiliza, en una dirección distinta, en Poemas de Teresa Hassler (fragmentos y ceniza) (2006). Rosa Romojaro erige, en este último libro, un sujeto poético y un lugar asfixiante donde conviven la confesión con la sustancia sagrada del dolor, el pasado con los estigmas de ese pasado en el presente de quienes lo vivieron e, incluso, de quienes no lo vivieron. Todo ello le permite sustanciar caudalosamente un sentimiento menos contenido que en títulos anteriores, allí donde la imaginación de la poeta escapa de sus fueros privados y sale al mundo para anegarnos con la belleza y la tribulación de que es portadora."

Entradas populares de este blog

AUTOBIOGRAFÍA DE ANTONIO MACHADO ESCRITA EN BAEZA EN 1913

AUTOBIOGRAFÍA DE ANTONIO MACHADO 
ESCRITA EN BAEZA EN 1913

Biografía

Nací en Sevilla el año de 1875 en el Palacio de la Dueñas. Anoto este detalle no por lo que tenga de señorial (el tal palacio estaba en aquella sazón alquilado a varias familias modestas) sino por la huella que en mi espíritu ha dejado la interior arquitectura de ese viejo caserón. En mi próximo libro hablo de él, sin más datos que mis recuerdos infantiles.
Desde los ocho a los treinta y dos años he vivido en Madrid con excepción del año 1899 y del 1902 que los pasé en París. Me eduqué en la Institución Libre de Enseñanza y conservo gran amor a mis maestros: Giner de los Ríos, el imponderable Cossío, Caso, Sela, Sama (ya muerto), Rubio, Costa (D. Joaquín —a quien no volví a ver desde mis nueve años—). Pasé por el Instituto y la Universidad, pero de estos centros no conservo más huella que una gran aversión a todo lo académico. He asistido durante veinte años, casi diariamente a la Biblioteca Nacional. En 1906 hice oposic…

BIBLIOGRAFÍA DE JOSÉ RODRÍGUEZ MOLINA RELACIONADA CON LA HISTORIA Y CULTURA DE BAEZA

José Rodríguez Molina, Profesor Titular de Historia Medieval de la Universidad de Granada, ha dedicado gran parte de su larga y profunda actividad investigadora al mejor conocimiento de la historia y cultura de Baeza, entre otros dominios de estudio históricos relacionados con Jaén, Granada y Andalucía, generales y particulares como, por ejemplo, sus estudios de frontera. De sus más de 150 estudios publicados, ofrezco la siguiente selección (para un acceso a la lista completa de sus publicaciones, véase

http://www.medievalugr.es/index.php?option=com_content&view=article&id=6:curriculum-de-jose-rodriguez-molina&catid=4:area-de-historia-medieval)


Introducción al estudio del obispado de Baeza-Jaén, según el Códice Gótico del siglo XIII de la Catedral de Jaén, Granada, 1972, 250 págs. (Inédito).

El obispado de Baeza-Jaén en la Baja Edad Media. Aspectos económico-sociales, (Resumen de Tesis Doctoral), Universidad de Granada, 1974, 40 págs.

"Patrimonio eclesiástico del obispad…

UN TEXTO DE QUEVEDO EN CONTRA DE LUIS PACHECO DE NARVÁEZ

A las espaldas de Reinaldo estaba,
más infame que azote de verdugo,
un maestro de esgrima que enseñaba
nueva destreza, a güevo y a mendrugo:
don Hez, por su vileza, se llamaba,
descendiente de carda y de tarugo,
a quien, por lo casado y por lo vario,
llamó el emperador Cuco Canario.
Era embelecador de geometría,
y estaba pobre, aunque le daban todos;
ser maestro de Carlos pretendía;
pero, por ser cornudo hasta los codos,
su testa ángulos corvos esgrimía,
teniendo las vacadas por apodos;
éste, oyendo a Reinaldos, al instante
lo dijo al rey famoso Balugante.
Díjole Balugante al maestrillo
(pasándole la mano por la cara):
«Dile al señor de Montalbán, Cuquillo,
que mi grandeza su inquietud repara;
que pretendo saber, para decillo,
si en esta mesa soberana y clara
se sientan por valor, o por dinero,
por dar su honor a todo caballero».
Reinaldos respondió: «Perro judío,
dirás al rey que, en esta ilustre mesa,
el grande emperador, glorioso y pío,
honrar todos los huéspedes profesa;
que, después…